Covelia, la empresa ligada a los Moyano, puso un pie en el negocio de la basura en Panamá

Sin difundirlo como éxito ni siquiera en su web, una de las empresas de recolección de residuos más importantes y polémicas de la Argentina, Covelia SA, investigada en su momento por sus nexos con los Moyano, expandió sus negocios hacia un país impensado para una firma que ganó sus contratos de limpieza más importantes en diversos partidos del conurbano bonaerense. La firma, manejada por Ricardo Depresbiteris, fue inscripta en los registros comerciales y bancarios de Panamá. Gracias a aliados comerciales de otros países de Centroamérica, Covelia Panamá SA logró ser elegida en licitación y con contrato millonario en dólares como la firma encargada de recolectar la basura de un área relevante de la capital panameña.

En la actualidad, la firma, con un fundador de orígenes humildes y nacido en Lanús, compite para alzarse con una nueva licitación de presupuesto millonario para limpiar otra de las zonas de esa ciudad del Caribe. Ese proceso se encuentra frenado por impugnaciones cruzadas entre sus oferentes. Hay controversias. Según fuentes calificadas con influencia en el gobierno de Panamá, la penetración de Covelia SA es resistida por autoridades. Existen movimientos financieros que despertaron alarma en el sistema bancario. E incluso el propio embajador de los Estados Unidos en ese país hizo declaraciones críticas sobre el desembarco de la empresa en el mercado de la basura local.

Covelia, la empresa ligada a los Moyano, puso un pie en el negocio de la basura en Panamá

En el apogeo de los años de poder K, Depresbiteris y Covelia crecieron de forma exponencial en la Argentina gracias al lobby a su favor que ejercía en forma personal el secretario general de los Camioneros y en ese momento también líder de la CGT, Hugo Moyano. Fue gracias a él que buena parte de los partidos más populosos del conurbano, gestionados todos por intendentes del PJ, beneficiaron a Covelia con contratos para que recolecte los residuos en esos distritos. Depresbiteris fue apodado por los barones bonaerenses del peronismo como “El Zar de la Basura”. Debió enfrentar denuncias e investigaciones judiciales por sus nexos inocultables con los Moyano y con maniobras de posible evasión fiscal y lavado de dinero.

La empresa y sus directivos fueron sobreseídos en esos expedientes gracias a que se adhirieron a leyes de blanqueo y moratorias. A eso se sumó que, durante el largo paso de los años bajo pesquisa, los abogados de la compañía lograron aletargar el intercambio de información entre magistrados y fiscales argentinos con colegas o entidades bancarias de países que funcionan como paraísos fiscales. Fue gracias a la presentación de varios ardides leguleyos y defensas técnicas que tuvieron éxito.

La relación entre empresa y gremio, o entre accionistas y los Moyano, era evidente, aunque tal vez no delictiva. En marzo del 2011, la Justicia de Suiza ordenó congelar una cuenta bancaria en ese país en el marco de una causa por lavado de dinero en la que se involucró a los Moyano. Quien figura como titular de los fondos que fueron inmovilizados era Depresbiteris: su saldo suizo era de 1.800.000 dólares. Los Moyano, a modo de protesta, convocaron a una huelga de Camioneros en Plaza de Mayo. Denunciaron “persecución”. Con todo, el empresario de la basura logró despegarse, al menos en los tribunales, de los Moyano.

Desembarco en Panamá

Depresbiteris creyó que en Panamá encontraría un camino hacia un renacer empresarial sin sospechas sobre su accionar. No pasó. Clarín accedió a documentación notarial, oficial, migratoria y bancaria que muestra cómo los negocios de Covelia están hoy, de nuevo y en el exterior, bajo estudio de organismos públicos y financieros. La sombra acechante de los Moyano sigue aturdiendo a la empresa. Fue la clave de su éxito y hoy, con paradoja, padece ese padrinazgo político y comercial.

La sociedad anónima Covelia Panamá SA fue inscripta en los registros notariales de la República de Panamá el 11 de septiembre del 2019, a tres meses del fin del mandato presidencial de Cristina Kirchner. El trámite fue protocolizado por la escribana Giovanna Lizbeth Santos Alveo. En esos papeles quedó asentado que la sociedad sería manejada por su Junta Directiva. Tuvo un capital inicial de diez mil dólares. El Director y Presidente de Covelia Panamá SA inscripto fue Ricardo Rubén Depresbiteris. “El Zar de la Basura” en la Argentina había conseguido ciudadanía panameña.

Clarín tuvo acceso a la documentación mencionada. Según los registros de Panamá, Depresbiteris viajó de modo habitual desde la Argentina, Miami, Colombia y otros países de la región hacia la ciudad de su nueva sede en el Caribe. Lo hizo tanto en vuelos de línea como en un jet privado que ya había sido atribuido como de su propiedad en sus años de mayor perfil público en la Argentina. La compañía ganó el primer contrato relevante en Panamá cuando aún tenía poca experiencia en el rubro en el que en la Argentina sí había logrado expandirse, aunque de modo súbito y gracias a los Moyano. Covelia fue elegida para recolectar la basura en la llamada zona 1 de la ciudad capital de Panamá.

La empresa de Depresbiteris ganó protagonismo en el mercado de la basura panameña. La nueva gestión presidencial en ese país, bajo el liderazgo de José Raúl Mulino, se involucró de modo directo con las licitaciones de recolección de residuos en la capital del país. Con nuevas licitaciones en proceso, Covelia Panamá fue cuestionada por algunos de sus competidores. En los últimos años, además, los organismos de control financiero en Panamá pusieron la lupa sobre movimientos sospechosos de efectivo concretados por el mismo Depresbiteris. Clarín pudo saber, en base a la lectura de documentación oficial al respecto, de operaciones que el empresario argentino realizó en forma personal. Y también se detectaron transferencias de su empresa. No hay expediente judicial al respecto. Pero los reportes de organismos financieros existen.

Depresbiteris, figura como dueño de la empresa Covelia Panamá.

Maniobras con cash

Lo que informaron los entes que auditan los movimientos bancarios del país del Caribe es que Depresbiteris y Covelia Panamá SA realizaron, en varias ocasiones, siempre en los últimos años y mediante entidades bancarias diferentes, lo que se denomina en la jerga burocrática como “RTE”, es decir, “Reporte de Transacción en Efectivo” por sumas que superan los 10 mil dólares. Esa cifra es el techo a partir del cual se controlan posibles maniobras ilícitas con “cash”.

En medio de la polémica, la empresa de Depresbiteris, aunque no en comunicado oficial, dejó trascender que había cambiado de accionistas y que ya no tenía ningún vínculo con la Argentina ni con los Moyano. El empresario que se habría desvinculado de la firma que creó, el apodado “Zar de la Basura”, siguió haciendo negocios en Panamá, tal cual se confirma en documentos oficiales al respecto. Las sospechas sobre quiénes son los dueños actuales de Covelia Panamá, si es que hubo cambios de accionistas de modo real, se acrecentaron en los últimos meses. La empresa nunca emitió un comunicado sobre un cambio de propietarios.

Así fue que se presentó en una nueva licitación para recolectar basura de la capital panameña, en alianza con empresas del rubro con sede en Colombia: se conformó un holding llamado Istmo Green. En una entrevista con un medio local, le preguntaron a uno de los directivos de ese holding si Covelia Panamá SA formaba parte de ese conglomerado y se lo indagó por el nombre del beneficiario final de esa sociedad: “No lo conozco”, respondió el ejecutivo.

Ricardo Depresbiteris, dueño de Covelia.

Sin mucha repercusión en Buenos Aires, el 2 de febrero pasado, la CGT emitió un comunicado sobre hechos que alteraron a la central obrera ocurridos en Panamá. Ocurre que un gremialista argentino, Marcelo Di Stefano, Secretario de Fortalecimiento y Organización Sindical de la Confederación Sindical de Trabajadoras y Trabajadores de las Américas (CSA), fue detenido en el aeropuerto del país caribeño y luego fue expulsado a la Argentina. Las autoridades de ese país lo vincularon a una investigación judicial sobre desmanejos financieros. ¿Era conocido de Depresbiteris? La duda surge de fuentes allegadas al Gobierno panameño.

Más allá de este acontecimiento, la polémica sobre el caso de Covelia y los Moyano tuvo como protagonista al propio embajador de los Estados Unidos en Panamá, Kevin Mariano Cabrera. Durante una entrevista con “La Estrella” le preguntaron al diplomático por la licitación de la basura y las empresas del rubro con vínculos con “sindicatos regionales“. El embajador no esquivó en la respuesta: “Muchos sindicatos en el pasado fueron financiados por regímenes como los de Cuba y Venezuela para desestabilizar países. El presidente Mulino se ha parado firme para derrotar a esos sindicatos que no hacían su función, sino que actuaban como una mafia”. Palabras del representante del Departamento de Estado en el país que acogió los nuevos negocios del “Zar de la Basura”.

Fuente: www.clarin.com

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